El jardín y la huerta
Nada más llegar a nuestra aldea descubrirá el alegre colorido de nuestros macizos de flores.
A la vuelta de un camino, reconocerá una glicina o un rosal ; una teraza cubierta con una parra. Las valerianas tapizando un viejo muro en
piedra o un camino bordeado de lavanda quizás le evoquen durante unos instantes una escena bucólica.
En el jardín de hierbas aromáticas en el que flota un suave perfume de vacaciones y de libertad, podrá encontrar aquellas que darán un toque
especial a sus comidas. Orgullosamente alzados al sol, los tomates y las frambuesas le harán descubrir los sabores olvidados.
El otoño en Périgord es también la temporada de coger higos, castañas, nueces y … setas comestibles en función de los caprichos del tiempo.